Aforismos

          CONTENIDO: 1)               De mis aforismos 2)               De dios 3)               De la humanidad 4)               Del hombre 5)               Del matrimonio 6)               Del sexo 7)               De la religión 8)               De la literatura 9)               De los ricos 10)            De la filantropía 11)            De la mujer   1.- De mis aforismos   El tuiter obliga al aforismo. La modernidad recargándose en la antigüedad. No hay malas palabras. Hay intelectos pendejos. Creerse todo lo que digo es como creer en la Biblia. Y hay allí cada babosada… Me preguntó... Ver Artículo

De Pelos

DEL CAPÍTULO 1: LA VENIDA. Vinieron a Mexicnaco de los nopales un domingo de hace siete días, siete semanas, siete meses, siete años, siete sexenios, siete centurias o siete milenios. Ventura no lo sabe y comprende que a estas alturas eso ya no tiene la menor importancia. Recuerda, sí, (mientras lo que queda de la familia, recoge de rodillas, con sendas cucharas, en vasos y platos, una materia negra como el chapopote, con consistencia de mierda y olor a carne asada), que fue un domingo siete. Domingo, porque estaban de visita los compadres, y siete, porque es un número bonito,... Ver Artículo

Los cerdos no sudan

PRIMER ACTO. Cabaña de alquiler a la orilla del mar. Primer término, derecha, pequeño mueble de cantina. Segundo término, puerta de salida practicable. Primer término, al centro, muebles de sala con mesa de centro. Al foro, escalera para subir a las recámaras, que son dos, ambas con puerta practicable. Primero y segundo términos, izquierda, ventana y puerta practicables al mar. Al foro, de lado izquierdo de la escalera, puerta practicable de la cocina y de lado derecho puerta del baño. Frente a la puerta de la cocina, pequeño ante comedor redondo. Los muebles deben ser cómodos y frescos, contemporáneos e... Ver Artículo

Celos

Es curioso: su último recuerdo de ella no está fijado en sus ojos verdes deslavados, amplios y brillantes como una perspectiva tepozteca. Tampoco en su cabello pajizo que, con un poco más de desvergüenza, habría sido descaradamente rubio. Ni siquiera en su figura juvenil, casi pornográfica de tan espiritual. No. Su último recuerdo de ella es el taconeo ¿angustioso, colérico? definitivamente apresurado, que le seguía a corta distancia por las calles empinadas, pedregosas y oscuras de Tepoztlán. Ese paso menudo, extrañamente enérgico, que era quizás una llamada, una pregunta, una oferta amistosa, ese paso que él no quiso escuchar en... Ver Artículo

Mientras Adan viola a Eva

Ella, como de costumbre, opuso resistencia. Él, como de costumbre, la golpeó cuidadosamente, hasta dejarla casi desvanecida. Cuando la vio tirada, con su faldita roja enrollada hasta el triángulo blanco de la pantaleta, pensó con indecible ternura: “parece una amapola”. Se agachó entonces sobre ella y empezó a tironear hacia abajo, delicadamente, del elástico de su calzoncito. Ella hizo todavía un movimiento instintivo de defensa: colocó la palma de su manita derecha sobre su vagina. Él sonrió. Movió la cabeza, como un padre amoroso ante las traviesas gracias de su hija y, con sus manazas —bestiales frente a los deditos... Ver Artículo

Con M de mierda

Antes de pulsar el timbre, Porfirio hizo un minucioso examen de su persona: el traje, verdoso, pero todavía presentable; los zapatos, viejos, pero bien boleados; la camisa, raída, pero planchada; la corbata, el trapo menos horroroso que pudo hallar en su guardarropa. Pensó en su cara y en su cabello y supo que a la segunda copa, su cuidadoso peinado se desgajaría en crenchas lacias sobre sus orejas y que a la tercera, afloraría a su cara su temperamento sanguíneo. ¡Si pudiera chiquitear una sola cuba! ¡Qué esperanza! Hizo de tripas corazón y apretó el timbre. Abrió Magda. Porfirio vio... Ver Artículo

In Cauda Venenum

Que esto quede bien claro: a mí ya todo me importa una pura chingada. Si escribo esta historia no es para justificarme ante nadie. Se me acusa de un crimen repulsivo que no cometí y mientras espero el juicio de la ley y de la sociedad, deseo reconstruir, paso a paso, los acontecimientos que nos llevaron a ese espantoso (y, para ellos, conveniente) final. Si a veces hablo de mí en tercera persona, es porque me avergüenzo de la pasión y de la estupidez que me cegaron desde que nos conocimos. No busco compasión ni consuelo. Mi reivindicación o mi... Ver Artículo

La piel de Curzio Malaparte

En estos últimos días, Mateo ha estado insoportable. Ayer, sin ir más lejos, pateará a la ratona porque le da una palmadita en el hombro. —¡No mames! —grita—. ¿Qué no ves que me corre la frialdad? Ninguno lo entendió. El mismo Mateo no se entenderá. Y conste que casi todos han sido tocados por el ángel caliente del delirio. La ratona, por ejemplo, (de ahí su apodo) sabe lo que es luchar a brazo partido con una rata de su propia estatura. Y Tomás, el quince, el niño-anciano del grupo, que apenas irá por las pepsis, ya tuvo su primera... Ver Artículo

El solar de los ciruelos

Yo no sé nada de ella, ni siquiera la conozco, aunque tengo la seguridad de que existe. Yo la he visto (¿En sueños? ¿En un viaje? ¿En mi imaginación?), pasear su dolorosa belleza de ojos deslavados y piel de cera (maculada aquí y allá por algún barrito de mala digestión o por un fuegazo de temperamento nocturno), por barrios oscuros y mugrosos, en reuniones decadentes y en pueblos polvosos y atrasados cuyo común denominador es el sol que se hace trizas contra las piedras ovoides. Yo la he visto fumar marihuana en Tepito, aspirar coca en la Polanco y masticar... Ver Artículo